Mi hijo tiene estrés ¿Qué puedo hacer?

Mi hijo tienes estrés ¿Qué puedo hacer?

Mi hijo tienes estrés ¿Qué puedo hacer?

El estrés infantil

El estrés infantil es un conjunto de reacciones, tanto a nivel biológico como psicológico que se producen por ciertas situaciones que el niño no puede controlar, alterando su equilibrio general.

¿Por qué los niños se estresan?

La infancia es un período que se caracteriza por cambios y adaptaciones en donde los niños se enfrentan a nuevas situaciones para poder superar las transiciones de una etapa a otra. Esos factores producen ansiedad y tensión, llevándolos a comportarse de una manera distinta a la acostumbrada.

Para ayudar a tu hijo a controlar su estrés debes tomar en cuenta lo siguiente:

1. Los estresores que afectan al niño, es decir, qué eventos o estímulos lo están estresando.

2. La percepción del niño sobre los estresores. Indagar con tu hijo si cree que no podrá hacer frente a los estresores, y además conocer qué piensa sobre la posibilidad de controlar lo que le sucede.

3. El impacto del estrés sobre sus áreas de funcionamiento como el desempeño escolar, relaciones sociales y familiares, salud física.

4. El comportamiento que adopta para ajustarse al estrés.  En este sentido es importante que reconozcas que tipo de conducta adopta frente al estrés.

Estos elementos deben ser considerados puntos clave para la investigación, la intervención terapéutica y la prevención. La observación del niño, sea por un especialista, profesor o padre de familia, debe estar orientada por estos cuatro puntos de referencia.

Los niños pueden mostrar ciertos patones en sus reacciones frente a los estresores.   Estas reacciones son intentos adaptativos para ajustarse a las demandas del ambiente estresante.

Signos y señales que indican que tu hijo puede estar experimentando es estrés:

  • Dolor de cabeza
  • Resfriados frecuentes
  • Dolor de cuello
  • Irritabilidad creciente
  • Tristeza
  • Pánico o enojo
  • Estar más inquieto de lo normal
  • Problemas para relajarse o dormir
  • Letargo o somnolencia
  • Exceso de energía
  • Retroceso en las conductas madurativas
  • Hábitos nerviosos: comer uñas, chupar dedo, etc.
  • Problemas con sus compañeros
  • Pesadillas.
  • Mojar la cama, por primera vez o de manera recurrente.
  • Disminución del apetito.
  • Cambios en los hábitos alimentarios.

Síntomas emocionales en el niño con estrés excesivo

  • Ansiedad.
  • Se siente preocupado.
  • Irritabilidad.
  • Miedos que pueden ser nuevos o recurrentes.
  • No quiere estar solo, se aferra a sus padres.
  • Comportamiento agresivo.
  • Se muestra necio.
  • Puede presentar regresiones, es decir comportamientos típicos de etapas anteriores del desarrollo.

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo si está estresado?

  • Hacerle sentir y demostrarle que esta seguro en casa.
  • Ser tolerante y enseñarlo a que lo sea ante las personas y situaciones que le causen frustración.
  • Entre las causas que pueden estresarlo, se relacionan con la escuela por lo que es muy importante elegir el colegio más adecuado para su personalidad.
  • Como padre debes propiciar que sea más abierto y comunicativo, así podrán expresar más fácilmente y con mayor libertad sus sentimientos, preocupaciones y miedos.
  • Es muy importante enseñarlo  ser asertivo, es decir a saber decir No ante determinadas situaciones y por supuesto a que confíe en los demás (maestros, familiares) para pedir ayuda.
  • Procurar estar siempre cerca de él y platicar con él  tranquilamente.
  • Escucharlo sin criticar.
  • Ayudar a que su autoestima crezca a través de la demostración de amor incondicional y al involucrarlo y participar con él en tareas que lo hagan sentir feliz, contento.
  • Estar al pendiente de que realice sus labores pero también de que tenga momentos de descanso y relajación. De igual manera vigilar su alimentación para que sea saludable.

Tu hijo también puede controlar su estrés siguiendo estos consejos:

  • Hablar contigo de sus problemas.
  • Relajándose. Puede conseguirlo al escuchar música suave, dándose un baño con agua caliente, cerrando los ojos y respirando profunda y lentamente o incluso practicando yoga.
  • Tomarse un tiempo para estar solo o dedicar unos minutos para a disfrutar de su actividad favorita: leer, pintar, tocar algún instrumento, bailar, etc.
  • Haciendo deporte.
  • Llevar a cabo sus actividades lo mejor que pueda, recordando siempre que nadie es perfecto y que no es posible hacerlo todo bien.
  • Aprendiendo a quererse y a respetarse.

Enseña a tu hijo a reconocer lo síntomas de estrés y los cambios que siente en él mismos, por ejemplo: los latidos del corazón, sudoración de las palmas, respiración rápida, dolores de cabeza, resfriados, músculos tensos, sentimientos nerviosos y de pánico.

Si detectas que estos  signos de estrés no disminuyen ni desaparecen en un período prolongado de tiempo, entonces no debes esperar al “Luego se le pasará”, así que mejor busca asesoramiento profesional ya que el o la terapeuta realizará todas las pruebas pertinentes para determinar el grado de estrés en tu hijo y la mejor forma tratarlo.

Fuente: Lic. Ma. Teresa Moneda I

Especialista en Psicología Infantil

Reconstruye, Centro Psicopedagógico Especializado

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