¿Por qué mi hijo llora cuando no me ve?

¿Por qué mi hijo llora cuando no me ve?

¿Por qué mi hijo llora cuando no me ve?

Los niños entre los 8 y 12 meses de edad muestran ansiedad ante la separción temporal por parte de su mamá o papá por lo que muestran despedidas con llantos y rabietas cuando intentan dejarlos con otras personas. Esta conducta empieza a desaparacer entre los 24 y 30 meses de edad. Aunque la ansiedad de separación es perfectamente normal en el desarrollo de un niño, puede ser inquietante.

Entender lo que le está ocurriendo a tu hijo y conocer algunas estrategias para enfrentar el problema puede ayudarte a atravesar estos momentos difíciles de la mejor manera posible.

La intensidad de la ansiedad varía si tu hijo se encuentra en un lugar desconocido o en una habitación de la casa. Salir de una puerta extraña, como la de un vestidor, para él produce mayor ansiedad que por la puerta de la cocina. Desde luego si un familiar está presente este nivel se reduce.

Así mismo, no es sorprendente que la ansiedad de tu hijo sea menos intensa cuando tiene oportunidad de hacer algo sobre la separación, es decir, si al irte de su habitación cierras la puerta lo único que tiene como recurso es llorar. Si no la cierras le dejas opción de gatear en tu búsqueda y hacer algo al respecto.

El llanto como respuesta a la separción es influido por la habilidad de tu hijo de reconocer que se encuentra en una situación fuera de control y porque aún no tiene la capacidad cognitiva para entender el por qué te vas. Esta ansiedad desaparecerá cuando tu hijo ya pueda explicarse de manera lógica que regresarás.

Un factor sumamente importante es que los niños que se sienten con vínculos afectivos seguros con sus padres son capaces de tolerar breves separaciones diarias de la mamá. Los niños que no, tienen una fijación menos estrecha con ella los cuales son más propensos a llorar.

Entre los 4 y 7 meses, los bebés desarrollan el sentido de permanencia de los objetos y aprenden que las cosas y las personas siguen existiendo aunque ellos no las vean. Lo mismo ocurre con los padres, los bebés se dan cuenta de que sólo hay un papá y una mamá, y si no pueden verlos, para ellos significa que se han ido. Muchos todavía no entienden el concepto de tiempo, y por ello no saben si volverás o cuándo volverás.

La edad en la que aparece la ansiedad por separación puede variar de un niño a otro. Algunos niños pueden experimentarla más tarde, entre los 18 meses y los 2½ años de edad. Algunos nunca llegan a experimentarla. Y en el caso de otros, ciertos acontecimientos estresantes pueden provocar sentimientos de ansiedad respecto a separarse de sus padres: una situación nueva relacionada con la manera en que recibe los cuidados, el nacimiento de un hermano, mudarse a un sitio nuevo o tensiones en el hogar.

¿Cuánto dura la ansiedad de separación?

Varía, dependiendo del niño y de cómo respondan los padres. En algunos casos, según sea la personalidad del niño, la ansiedad de separación puede durar desde la primera infancia hasta los años de la escuela primaria. En los casos en los que la ansiedad de separación interfiera con las actividades normales de un niño, puede ser una señal de que existe un trastorno más profundo de ansiedad de separación. Si esta aparece de repente en un niño más mayor, podría haber otro problema, como acoso escolar o abusos o malos tratos.

La ansiedad de separación es diferente de los sentimientos normales que experimentan los niños mayores cuando no quieren que uno de sus padres se vaya. En esos casos, la angustia normalmente se supera si se distrae al niño suficientemente, y no volverá a presentarse hasta que el padre regrese y el niño recuerde que se este había ido.

Al final, tu hijo logrará recordar que cuando te vas siempre vuelves, y eso será suficiente para que se quede tranquilo mientras estés fuera. Esto también permite que tu hijo desarrolle habilidades de afrontamiento y de cierta independencia.

Recuerda que la relación entre tu y tu hijo definirá su temperamento, comportamiento y la actitud que tenga ante la separación.

Fuente: Lic. Nubia Cabrera

Especialista en Aprendizaje

Reconstruye, Centro Psicopedagógico Especializado

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